Mi naturaleza compulsiva de conocer todo, de intentar estar seguro, me llevo de visita por todo el barrio, di un recorrido por muchos lugares a los que nunca fui invitado, conoci nuevas personas, algunas fascinantes, otras tantas deplorables, y unas mas indiferentes, pero cuando pase por tu habitación, noté que te habias llevado todas tu cosas, tus recuerdos, tus caprichos, tus alegrías, tus memorias...
Quise imaginar que este vecindario ya no te era suficiente, que tu ambición por crecer, y por ser siempre diferente te habian llevado a otras latitudes, pero cruelmente la memoria me golpeó, e hizo que me diera cuenta de que habias hecho algo parecido en el pasado, que te habias bloqueado voluntariamente de ciertos circulos por una lastimosa insatisfacción, por una golpe del destino, por un rechazo tal vez momentáneo.
También recordé que esta era tu única ventana a un pasado, tu escaparate de glorias y bonanzas de otros dias, y que solo por aqui podias seguir en contacto con ese mundo que tan feliz te hizo alguna vez; sin embargo cuando te contruyeron una pared muy alta frente a ese mirador, (supongo) decidiste irte, no tiene caso voltear a una pared que esta bloqueada, depues de todo ¿quien quiere ver ladrillos todo el dia?
Después me di cuenta de que en mi afán por tener otra cosa en común, invadí tu vecindario, me mude a aqui, y trate de que nos encontráramos seguido, que tuvieras una vista muy particular de mi humilde pero orgulloso hogar, que cuando quiseras leer entre lineas pudieras encontrar algo distinto, algo que no saco de casa. Deje mis persianas siempre abiertas para que voltearas y encontraras algo nuevo.
De que sirve ahora, ya no vives aqui y ni un adiós dijiste.
Yo aquí me quedo, con la esperanza de que algún (o algunos) otro loco se mude al barrio con el tiempo y podamos voltear a ver nuestros espacios, nuestras casas, nuestras cosas y descubrir algo fascinante.
